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¿Por qué la figura de la «girlboss» genera tanto rechazo?

La figura de la girlboss es celebrada con frecuencia en las series, las campañas de marcas y los relatos empresariales. Designa a una mujer ambiciosa, independiente, eficiente y cómoda en ámbitos de poder tradicionalmente asociados a los hombres. Sin embargo, en su vídeo, Thaïs d’Escufon sostiene que esta imagen genera más rechazo que adhesión.

Su reflexión no se centra únicamente en las directivas o las mujeres ambiciosas. Se dirige sobre todo a un modelo mediático: el de una mujer que debería reunir autoridad, éxito financiero, feminidad, accesibilidad, carisma y ejemplaridad. Según ella, esta acumulación de expectativas hace que el personaje de la girlboss sea difícil de encarnar y, sobre todo, poco creíble.

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La girlboss, un ideal de éxito con exigencias contradictorias

En el vídeo, la girlboss se define como una mujer competente y ambiciosa, presentada como una heroína moderna en un universo profesional competitivo. Se supondría que debe triunfar al más alto nivel sin renunciar a una imagen femenina, sonriente y accesible.

Thaïs d’Escufon considera que el modelo se basa en una contradicción: la girlboss debería aplastar a la competencia y, al mismo tiempo, seguir siendo amable y colaborativa; ejercer una autoridad firme sin parecer amenazante; no mostrar nunca debilidad y, a la vez, seguir siendo inspiradora para las demás mujeres.

Esta visión estaría alimentada, en particular, por la cultura popular, las campañas publicitarias y figuras conocidas del mundo de los negocios o del entretenimiento. El vídeo también menciona el libro Girlboss de Sophia Amoruso, presentado como uno de los elementos que contribuyeron a popularizar el término.

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Para la videógrafa, el problema no reside en la ambición en sí misma, sino en la exigencia de conciliarlo todo. La girlboss se convertiría en una fantasía de perfección profesional y personal, más que en una representación realista de las limitaciones del trabajo y del poder.

Contradicciones entre el discurso feminista y el éxito económico

El vídeo insiste en lo que presenta como una tensión entre el discurso de emancipación asociado a algunas girlboss y su participación en grandes estructuras económicas. Thaïs d’Escufon cita en particular a Sheryl Sandberg, antigua número dos de Facebook y autora de Lean In, como ejemplo de una figura que promueve que las mujeres ocupen más espacio en las organizaciones.

También destaca el apoyo público de Sheryl Sandberg a Larry Summers, en el contexto de las declaraciones controvertidas de este último sobre la representación de las mujeres en los puestos más altos. Este ejemplo se utiliza en el vídeo para ilustrar la dificultad, según ella, de conciliar un discurso contra los estereotipos con determinadas alianzas o posiciones dentro de las élites económicas.

También se menciona la serie The Bold Type. Thaïs d’Escufon ve en ella una representación de personajes que defienden ideas feministas mientras evolucionan en una empresa mediática y comercial. Lo interpreta como una contradicción entre la crítica al sistema y la participación en sus mecanismos.

Este punto constituye el núcleo de su argumento: la girlboss sería valorada menos por sus competencias concretas que por su capacidad de convertirse en un símbolo. Encarna la idea de que una mujer puede triunfar según los códigos del poder económico mientras representa una promesa de emancipación colectiva.

El caso de Elizabeth Holmes en la argumentación del vídeo

Thaïs d’Escufon dedica una parte de su análisis a Elizabeth Holmes, fundadora de Theranos. Presenta su ascenso mediático como la ilustración de un sistema dispuesto a fabricar relatos de éxito. Según el vídeo, Theranos prometía una tecnología de análisis de sangre a partir de una sola gota de sangre, antes de que salieran a la luz las limitaciones y las mentiras que rodeaban a la empresa.

La videógrafa recuerda que Theranos alcanzó una valoración de 9.000 millones de dólares y que Elizabeth Holmes recibió una amplia cobertura mediática, en particular mediante comparaciones con Steve Jobs y apariciones en revistas. A continuación, menciona la imputación de Elizabeth Holmes por fraude en 2018, la quiebra de la empresa y una condena a once años de prisión.

En la lectura propuesta por el vídeo, este caso muestra los riesgos de glorificar la imagen antes de examinar la realidad de un proyecto. Thaïs d’Escufon considera que el relato de la joven directiva visionaria resultó especialmente atractivo porque respondía a la necesidad de escenificar un éxito femenino espectacular en el mundo de la tecnología.

¿Por qué se rechazaría a la girlboss en el trabajo?

El vídeo plantea varias explicaciones para el rechazo de esta figura en los entornos profesionales. La primera es la sobrecompensación: para demostrar que merecen su lugar, algunas mujeres en puestos de autoridad podrían, según Thaïs d’Escufon, adoptar una gestión especialmente estricta.

Describe así la imagen de una directiva muy exigente, susceptible de crear una atmósfera laboral tensa en lugar de movilizadora. También sostiene que algunas mujeres podrían considerar a otras mujeres como rivales, en particular en estructuras fuertemente jerarquizadas.

Para respaldar su argumento, el vídeo menciona un estudio atribuido a Bloomberg según el cual, a la hora de elegir a su superior jerárquico, las mujeres preferirían a un hombre. También evoca un estudio de 2016 según el cual la satisfacción de los hombres no cambiaría con una superiora, mientras que la de las mujeres disminuiría. Estos elementos se citan en el vídeo sin más precisiones sobre su metodología o su contexto.

Thaïs d’Escufon extrae de ello la idea de que una parte de las mujeres preferiría entornos profesionales más colaborativos y menos jerárquicos. No obstante, reconoce que una persona responsable debe tomar decisiones, incluso cuando desagradan a algunos miembros de su equipo.

Dos críticas opuestas al modelo girlboss

Según el vídeo, la girlboss sería rechazada por públicos muy distintos, pero por motivos opuestos. Por un lado, algunas feministas de izquierdas le reprocharían defender la emancipación de las mujeres mientras participa en un sistema capitalista que critican. Desde esta perspectiva, la promoción individual de algunas mujeres a puestos elevados no respondería a las desigualdades económicas y sociales más amplias.

Thaïs d’Escufon recuerda que la propia Sophia Amoruso habría pedido en 2022, en un mensaje publicado en X, que dejara de utilizarse el término «girlboss». Presenta esta evolución como una señal de un cuestionamiento creciente del concepto.

Por otro lado, la videógrafa afirma que mujeres no feministas podrían rechazar este modelo porque verían en él una valoración de rasgos que perciben como masculinos: competencia, dominación, ambición sin límites e individualismo. Cita a Miranda Priestly, personaje de la película El diablo viste de Prada, como una representación popular de esta mujer de poder admirada por su éxito y rechazada por su frialdad.

El vídeo concluye que la girlboss se encuentra en un «doble callejón sin salida»: no satisfaría ni a quienes critican el capitalismo ni a quienes no desean hacer de la competencia profesional el principal horizonte del éxito.

Una crítica a un modelo presentado como artificial

Al término de su razonamiento, Thaïs d’Escufon considera que la girlboss es ante todo una construcción mediática e ideológica. Critica la idea de una mujer que pudiera ser simultáneamente una directora general consumada, una madre perfecta, una mánager ejemplar y una activista irreprochable.

Su postura consiste en rechazar este modelo de perfección impuesta. En su lugar, llama a reconocer las diferencias de preferencias que atribuye a hombres y mujeres, así como a buscar, en sus propios términos, un equilibrio entre la competencia y la necesidad de seguridad. Este análisis corresponde a su interpretación y a su lectura de las relaciones entre éxito, feminidad y mundo profesional.

Preguntas frecuentes

¿Qué es una girlboss?

En el vídeo, el término designa a una mujer ambiciosa e independiente, presentada como capaz de triunfar en el mundo de los negocios o del poder manteniendo una imagen femenina e inspiradora.

¿Por qué se critica a la girlboss?

Thaïs d’Escufon considera que este modelo impone expectativas contradictorias y que puede servir más como símbolo de éxito que como descripción realista de las condiciones laborales y de acceso al poder.

¿Qué ejemplo central se ofrece en el vídeo?

Elizabeth Holmes y Theranos se presentan como un caso que ilustra, según la videógrafa, las posibles desviaciones de una valoración mediática de la imagen de la directiva visionaria.

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